Tao Yin significa “canalizar energía”. Es la herramienta ancestral que los taoístas utilizaban para desbloquear sus cuerpos y canalizar su esencia vital. El secreto celosamente guardado durante siglos.

El Tao Yin es el arte de movimiento sin tensión. Enseña a coger las riendas (=tendones) de nuestro caballo (=estructura) y llevarlo donde debería estar.

Aprenderemos a movernos desde el tendón, gastando el mínimo de energía.

El Tao Yin trabaja con un grupo muscular que se llama psoas. Este músculo tiene comportamiento de tendón y une la parte superior del cuerpo con la inferior. El ser humano vive a medio gas, utilizando en ocasiones menos de la mitad de su potencial. Vivimos, trabajamos y construimos el mundo que conocemos con sólo la mitad del cuerpo, a efectos reales, vivimos de cintura para arriba. El centro de gravedad de nuestro cuerpo, abdomen y zona lumbar, debería ser la zona más fuerte, cuando en realidad es la más débil.

El Tao Yin nos enseña a movernos, a respirar, a vivir sin tensión. Nos ayuda a reestructura huesos y músculos poniéndolo de nuevo todo en su sitio. Así la energía nos encontrará bloqueos y nos encontraremos cada día con un caudal de Chi más libre y fluido.

El arte del Tao Yin nos lleva por el camino de la recuperación de nuestro propio ritmo. Con la aplicación del “ trabajo Yin” introduciremos suavidad y firmeza, relajación y fuerza, elasticidad y garbo a la dinámica corporal. El aprender a moverse respetando la respiración, cadencia de inspiración y exhalación, unidos a una justa fuerza en tendones y músculos, permite devolver al cuerpo un estado completo de armonía.

El Tao Yin es una poderosa herramienta con la que podemos ayudar a nuestro cuerpo de diversas maneras:

1.Equilibrio físico: Tonifica todos los tendones y fascias del cuerpo (el tendón une el músculo al hueso y transmite la fuerza), brindándonos elasticidad y potencia, como tienen los felinos. Reeducamos la postura corporal y ampliamos la capacidad de movimiento (aprendemos a recolocar hombros y cuello, tan aquejados de dolencias). Liberamos tensión de los órganos internos y vísceras (intestinos) al descargar las fascias que los envuelven, mejorando el metabolismo, la digestión y el tránsito intestinal. Aumenta la conciencia corporal y la propiocepción, mejorando la psicomotricidad y el conocimiento del propio cuerpo, entendiendo su lenguaje, sabiendo como liberar cada zona de tensión. Relaja la piel y el rostro, incluidos los músculos cutáneos (un exceso de tensión en ellos es responsable de las arrugas faciales) incidiendo el detenimiento del envejecimiento.

2. Equilibrio psíquico y emocional: Eliminamos estrés físico y mental, gracias al trabajo de respiración consciente que proporcional la relajación del diafragma (plexo solar) y los músculos psoas, que acumulan mucha tensión emocional.

3.Equilibrio sexual: tonifica el perineo (primer chacra) mejorando la capacidad sexual, influyendo positivamente en postpartos, postoperatorios y disfunciones sexuales.

4.Equilibrio energético: Nos permite movilizar la energía por los meridianos tendinomusculares, realizando un efecto similar a la acupuntura.